
Lo que hace apenas dos meses fue presentado como uno de los anuncios más ambiciosos del Gobierno para la infraestructura aeroportuaria del Caribe terminó convirtiéndose en un nuevo capítulo de retrasos, promesas incumplidas y dudas sobre la ejecución de una obra estratégica para Sucre.
El presidente Gustavo Petro finalmente no inauguró el Aeropuerto Golfo de Morrosquillo, en Santiago de Tolú, durante la visita que estaba prevista para el cierre de julio. Con ello también quedó sin cumplirse el compromiso asumido públicamente por la Aeronáutica Civil, cuyo director aseguró que el mandatario aterrizaría en la nueva terminal el 31 de julio.
Nada de eso ocurrió. La agenda presidencial fue cancelada horas antes de la visita y la infraestructura continúa sin entrar en operación, mientras la propia Aerocivil reconoce que el proyecto apenas alcanza un avance del 84,75 %, muy lejos de la meta que había sido anunciada oficialmente.
Para distintos sectores de Sucre, el episodio terminó confirmando las advertencias que desde hace varios meses venían haciendo expertos, empresarios y organismos de control sobre las dificultades para cumplir el cronograma.
Sin embargo, una fuente que sigue de cerca la agenda del presidente saliente Petro explicó a EL TIEMPO que la delegación gubernamental estaba justa de tiempo luego de realizar su último viaje internacional a Cuba, el cual se realizó con el objetivo de hacer incidencia política. Asegura el funcionario, que la agenda se apretó dado que llegaron a Colombia a eso de las 3:00 p.m., y que los controladores aéreos de Tolú les expresaron que no podían viajar después de las 6:00 p.m.

La expectativa comenzó el pasado 27 de mayo, durante un acto oficial en Sincelejo.
En presencia del presidente Petro, el director de la Aeronáutica Civil, Luis Alfonso Martínez Chimenty, aseguró que el jefe de Estado aterrizaría el 31 de julio en el nuevo aeropuerto de Tolú.
Aunque en ese momento reconoció que existían retrasos derivados de hallazgos arqueológicos, insistió en que esos inconvenientes no impedirían cumplir la fecha prevista.
Sin embargo, el calendario avanzó y la realidad fue diferente.La Alcaldía de Santiago de Tolú incluso alcanzó a expedir decretos especiales para preparar la visita presidencial, con restricciones de movilidad, cierres viales, prohibición del uso de drones y un amplio dispositivo de seguridad.
Pero hacia la noche del 30 de julio la administración municipal informó oficialmente la cancelación de la visita y dejó sin efecto todas las medidas adoptadas.
Con ello también quedó en evidencia que la obra seguía lejos de estar lista.







